Al leer esta noticia, “sex boxes”, sin duda alguna nos evoca un ejercicio que se planteó en la primera edición del postgrado (2010).
En aquella ocasión, un workshop dirigido por Antoni Roselló, recordemos, se orientaba hacia la concepción y dominio técnico de pequeñas entidades que, con tecnología de peso ligero y precisas maniobras de transformación, garantizasen una mínima habitabilidad temporal, o permitiesen una tarea.
Se tomó como pretexto la prostitución ambulante de carretera. Más frecuente entonces que no hoy, perseguida y sancionada.
Seguramente pueden marcarse diferencias y hasta divergencias entre ejercicio y realidad manifiesta; en cualquier caso, la tecnología digital disponible hoy nos permite haceros llegar a la comunidad el resultado de aquellos ejercicios, del mismo modo que la prensa nos advierte de esta medida de higiene social.
Al margen de la empatía que uno pueda sentir hacia el encargo, no cabe duda que éste es un ejercicio tan valido como otro cualquiera. Se trata de configurar una habitabilidad, garantizar unas prestaciones, acomodar unas tareas y, todo ello, con simplicidad de medios, economía en la materia y mínima huella ecológica. Un ejercicio de civilización.
Estamos en una escuela superior de diseño y en un postgrado que trata del alojamiento más allá de las exigencias convencionales. Habilitar, configurar, prever, ensamblar, y pensar en prospectiva, son los infinitivos que mejor encuadran nuestra actividad.
Presentamos los proyectos destacados de aquel workshop de 2010.
Texto: Txatxo Sabater, Co-Director y Tutor del postgrado de Diseño del Hábitat Estratégico: Movilidad y Temporalidad, (HeMT) de Elisava.









